De pueblo agrícola a 67.179 habitantes: el crecimiento explosivo que complica los registros
Viladecans arrastra una identidad agrícola ligada al Delta del Llobregat, pero en pocas décadas ha pasado a superar los 67.179 habitantes y a convertirse en una de las ciudades de referencia del Baix Llobregat. Ese salto demográfico se tradujo en promociones levantadas por fases, cambios de calificación del suelo y sucesivas ampliaciones del casco urbano sobre lo que antes eran campos y masías. Un ritmo así deja huella en el historial registral de cada finca: descripciones que se quedan viejas, segregaciones, agregaciones y divisiones horizontales que no siempre se inscribieron con la limpieza deseable.
Por eso, en una ciudad que ha crecido tan deprisa, la nota simple funciona como la fotografía actualizada de lo que realmente hay inscrito. Antes de firmar conviene contrastar que la finca registral coincide con la referencia catastral, que el titular que vende es el que consta y que no arrastra cargas heredadas de antiguas promotoras o de operaciones anteriores. En un parque inmobiliario formado a golpe de crecimiento, ese contraste es lo que evita comprar algo distinto de lo que se enseña.